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CABEZA DE PEDAZO, el ensueño procaz

Espacio O - 2018

En el mega programa de vida que Víctor Hugo Bravo lleva consigo y que atraviesa toda su producción, existe toda aquella estructura que nos permite visibilizar los efectos de la cotidianeidad para develar al mundo un plan de higienización perverso, pero que, al estar a la vista se oculta bajo el manto de lo cotidiano de lo inofensivo y de lo que está a la mano.

Con un trabajo que yo dudaría en llamarlo instalación (a pesar que su forma es puramente instalativas) pero que tiene muchísimo que ver con las tomas de espacio, y que lo podríamos encajar en lo que una vez fueron los famosos site-specific art, debido a que el artista se empapa del lugar para enarbolar su proyecto crítico mediante el recurso que está a la mano, lo cual le permite ser más auténtico, además de contribuir con los elementos disonantes del entorno, sus marcas, sus utensilios, en definitiva su cotidianeidad.

Lo cual a su vez, logra analizar de manera crítica y cierra el círculo plástico-filosófico que le da a su trabajo el nivel de obra maestra, la misma que en esta ocasión se ocupa de tonificar la frecuencia de un territorio, cuyo entorno socio-político y espacial hace que broten casi de manera natural actores de una violencia encarnada

Finalmente el trabajo de Bravo reseña muy definitoriamente que la estética no es únicamente como nos dice la filosofía, ese repensar sobre lo bello sino también es repensar sobre lo violento y en este sentido la estética se torna ética y política a la vez, una razón más para saber el verdadero valor del arte como elemento sustancial de un programa crítico.

 

Fragmento del texto:

EL ARTIFICIO DEL ESPANTO, Las nuevas estéticas de la confabulación

Hernán Pacurucu C. / Crítico y curador de arte contemporáneo

Procesos digitales e impresiones, coligues y tubos led, cables, objetos construidos con desechos, maderas, pinturas.

Telón colgante, pintura industrial, cables, tubos fluorescentes rojos.